Pan de muerto casero: la receta mexicana del Día de Muertos
Por Equipo Recetas Para Cenar Actualizado el
- • 500 g de harina de fuerza, 125 g de mantequilla y 3 huevos para 8 panes
- • Aroma: 1 cucharada de agua de azahar y la ralladura de 1 naranja
- • Dos fermentaciones: unas 2 horas y de 1 hora a 1 hora y media
- • Horno a 180 °C, de 18 a 20 minutos
- • Unas 500 kcal y 18 g de azúcar añadido por pan
Ingredientes
8 panesPreparación
El pan de muerto es el bollo dulce del Día de Muertos mexicano: tierno, con mantequilla, naranja y agua de azahar, y cubierto de azúcar. Con 500 g de harina salen 8 panes. Lleva 50 minutos de trabajo y unas 3 horas de fermentación. Cada pan tiene unas 500 kcal.
Por qué hacer pan de muerto este octubre
Madrid ya tiene su altar.
La Fundación Casa de México en España abre su Altar de Muertos 2026 del 2 de octubre al 8 de noviembre. Este año lo dedica al compositor Agustín Lara. La escena recrea un cementerio de las montañas de Michoacán en la noche de Día de Muertos. La entrada es gratuita.
Es su novena edición, según esMadrid, el portal de turismo de la ciudad. Habrá tres altares más: en CentroCentro, en Matadero y en la plaza de Daoíz y Velarde.
La comunidad mexicana crece. El 1 de enero de 2025 vivían en España 87.575 personas nacidas en México, según el INE. Dos años antes eran 72.669.
El pan también triunfa fuera de esa comunidad. En octubre de 2025, El Español contaba las colas ante un obrador de Chamberí. Hacía 500 al día y los vendía a 3,60 €.
Ese mismo mes, Hule y Mantel reunía siete pastelerías de Madrid y Barcelona que lo preparan. La pieza costaba desde 3,10 €.
Y tiene buena nota. TasteAtlas le da 4,2 puntos y lo sitúa como el segundo pan dulce mejor valorado del mundo. Es su clasificación a 2 de octubre de 2026.
Qué es el pan de muerto
Es un bollo tierno, parecido a un brioche.
Lleva harina de trigo, huevos, mantequilla y azúcar. Lo perfuman la ralladura de naranja y el agua de azahar. Por eso recuerda tanto al roscón de Reyes.
Se come en torno al 1 y el 2 de noviembre. También se coloca en los altares, como ofrenda para los difuntos.
La fiesta tiene reconocimiento mundial. La UNESCO inscribió en 2008 las fiestas indígenas dedicadas a los muertos en su lista de patrimonio inmaterial. Ya las había proclamado en 2003.
El de esta receta es el del centro de México: redondo, con huesos de masa y cubierto de azúcar.
Qué significan la bolita y los huesos
Cada parte tiene su lectura.
La revista UNAM Global lo resume así: «su forma redonda representa el ciclo de la vida y la muerte; las canillas o tiras superiores, los huesos del difunto o las lágrimas por la pérdida; y la bolita central, el cráneo».
Hay más interpretaciones. Para la Secretaría de Agricultura de México, «las cuatro canelillas ubicadas a los lados representan los cuatro puntos cardinales».
El aroma también cuenta. El olor a azahar evoca el recuerdo de los difuntos, añade esa secretaría en otro texto de 2025.
No todos lo ven igual. El diccionario gastronómico de Larousse recoge otra lectura: «Otras versiones indican que lo que siempre se ha creído que son huesos, son más bien adornos o pétalos de flores».
Un origen más discutido de lo que parece
La versión más repetida habla de sacrificios.
Según ese texto de la Secretaría de Agricultura, el pan se creó en la Conquista. Fue la respuesta a un pan prehispánico de amaranto mezclado con sangre.
Los historiadores son más prudentes. UNAM Global recuerda que «en la época prehispánica no existía el pan tal como lo entendemos hoy». Y señala un pariente español: «En España existía el pan de ánimas, un alimento que se obsequiaba a los niños para ayudarles en sus oraciones por los difuntos».
El INAH, el instituto de antropología de México, va más lejos. Su arqueólogo Victor Joel Santos Ramírez escribe: «Contrario a la idea popular extendida y aceptada en México, el Día de Muertos no es de origen prehispánico».
Y mira a la península: «En los reinos católicos de León, Aragón y Castilla se elaboraban panes imitando a las reliquias». En esa misma familia sitúa los huesos de santo y los panellets catalanes.
¿Y la receta actual? Es joven. Según Ciencia UNAM, apareció por primera vez en 1938, en el recetario Repostería Selecta de Josefina Velázquez de León. La forma con huesos y cruz se ve por primera vez en un cuadro de 1951.
Ingredientes y dónde comprarlos
Casi todo está en cualquier supermercado.
Usa harina de fuerza: aguanta mejor la mantequilla y da más miga. En Mercadona cuesta 0,95 € el kilo.
La levadura fresca cuesta 0,50 € el paquete de 50 g. La mantequilla sin sal, 2,05 € los 250 g. Son precios del 2 de octubre de 2026.
¿No encuentras levadura fresca? Usa seca de panadería. Directo al Paladar da la regla: de seca hace falta «aproximadamente una tercera parte de la cantidad de levadura en fresco». Aquí son 8 g, algo más de un sobre. La levadura química de los bizcochos no sirve.
El agua de azahar es lo más difícil. Mercadona no la tiene hoy en su tienda online. En Alcampo hay una botella de 200 ml por 2,66 €. La Casa de México da otra pista en su receta: «El agua de azahar se puede encontrar en tiendas de herbolarios».
Mídela bien, porque es muy aromática. Con 1 cucharada basta para los 500 g de harina. Si compras esencia concentrada, usa solo unas gotas.
¿Sin azahar? Larousse Cocina propone un cambio: «La puedes sustituir por 1 cucharada (5 g) de ralladura de naranja y 1 cucharada (5 g) de ralladura de limón».
Cómo hacer pan de muerto paso a paso
La masa pide paciencia, no técnica.
Disuelve la levadura en la leche tibia, nunca caliente. Mezcla la harina con el azúcar, la sal y la ralladura. Añade los huevos, la leche y el agua de azahar, y amasa 10 minutos.
Al principio se pega. No añadas harina de más. Una receta de la UNAM lo avisa: «Al principio la mezcla parece que no se logra despegar de la mesa, es normal».
Después va la mantequilla, blanda y en tres tandas. Directo al Paladar pide calma: «Hay que ser pacientes pues, al ser una masa grasa, lleva más tiempo que se desarrolle el gluten».
Amasa otros 10 o 15 minutos. La masa debe quedar lisa y elástica, y despegarse de la mesa. Estira un trocito con los dedos: debe formar una lámina fina sin romperse.
Déjala fermentar tapada unas 2 horas, hasta que doble su volumen. Es un tiempo aproximado. Bon Viveur lo recuerda en su receta: «los tiempos de levado de las masas son orientativos». Dependen del calor de tu cocina.
¿Prefieres repartir el trabajo? Haz esta primera fermentación en la nevera, de un día para otro. El obrador de Chamberí que citaba El Español deja su masa 12 horas en frío.
Cómo formar los huesos
Es el paso más bonito.
Separa 200 g de masa para los adornos y guárdala en la nevera. El chef Julio César Moreno explica el motivo en El Universal: «Para que las canillas mejor conocidas como huesitos del pan queden bonitas la masa debe estar fría».
Divide el resto en 8 bolas de unos 105 g.
Con la masa fría, haz 16 tiras y 8 bolitas. Haz rodar cada tira bajo tres dedos separados. Dos chefs de Ciudad de México dan la clave en otro artículo del mismo diario: «La idea es que separes los dedos para que en los lugares donde no ejerzas presión, se creen las bolitas».
Moja las tiras con un poco de agua y crúzalas sobre cada bola. Pon la bolita en el centro. Los mismos chefs avisan: «Debe quedar centrada para que no se vaya de lado en el horneado o se caiga».
Deja fermentar otra vez, de 1 hora a 1 hora y media.
Horneado y acabado
El horno, a 180 °C.
Pincela los panes con huevo batido, sin aplastarlos. Hornea de 18 a 20 minutos, hasta que estén bien dorados. Si golpeas la base, debe sonar hueca.
Son tiempos para panes de unos 130 g. La pastelería Cardín hornea piezas parecidas 18 minutos a 180 °C, según Directo al Paladar México.
Deja templar los panes 10 minutos. Pincélalos con mantequilla fundida y rebózalos en azúcar.
Fallos frecuentes y cómo evitarlos
Casi todos tienen arreglo.
¿La miga queda densa? Faltó amasado o fermentación. Dale tiempo a la masa hasta que doble de verdad.
¿Los huesos se borran o se caen? La masa de los adornos estaba templada, o faltó agua para pegarlos.
¿Sabe a colonia? Te pasaste con el azahar. La revista ¡Hola! lo explica a propósito del roscón: «dada su intensidad y alta concentración, tan solo necesitamos una cantidad muy pequeña».
¿La masa se pega a las manos? Los chefs de El Universal tienen un truco: «puedes usar muy poquito de aceite en vez de harina».
No pruebes la masa cruda
La harina cruda puede llevar bacterias.
No hemos encontrado un consejo de las autoridades españolas sobre este punto. Sí lo dan los CDC de Estados Unidos, en español: «Probar o comer masa o mezcla para hornear crudas (sin hornear) puede ponerlo en riesgo de intoxicación alimentaria».
El instituto alemán BfR coincide. Pide especial cuidado con los niños pequeños y las personas con defensas bajas. El horno resuelve el problema.
Calorías y valor nutricional
Cada pan ronda las 500 kcal.
Es un dulce de fiesta. Lleva unos 10 g de proteína, 69 g de hidratos y 20 g de grasa.
La harina aporta casi la mitad de las calorías: tiene 375 kcal por 100 g, según la ficha de la FEN. La mantequilla suma casi un tercio. Tiene 749 kcal y 83 g de grasa por 100 g, según su ficha.
Cada pan lleva unos 18 g de azúcar añadido. La OMS aconseja no pasar de unos 50 g de azúcares libres al día, «unas 12 cucharillas rasas». Un pan cubre más de un tercio.
Lleva gluten, huevo y leche. Son 3 de los 14 alérgenos del Reglamento europeo 1169/2011.
¿Lo quieres más ligero? Haz 10 panes en vez de 8. Cada uno se queda en unas 400 kcal.
Otros panes de muerto de México
No hay un solo pan de muerto.
El de bolita y huesos es el más conocido. Pero Ciencia UNAM aclara que esa forma «corresponde a tradiciones del centro del país».
En Oaxaca se hace con masa de pan de yema. Es redondo, llega a los 30 cm y lleva ajonjolí, según el diccionario de Larousse.
En Mixquic son típicas las despeinadas: «rosquillas decoradas con azúcar de colores, principalmente rosa», explica UNAM Global.
En Michoacán, el estado que inspira el altar de Madrid, hacen el pan de ofrenda. Tiene forma de flores, conejos o calaveras, según la Secretaría de Agricultura.
Conservación y congelación
Aguanta tierno un par de días.
Guárdalo en una bolsa o un recipiente cerrado. La receta de la Casa de México explica por qué: «debido a que no tiene conservantes puede hacerse duro».
También se congela bien, mejor sin el azúcar. Eroski Consumer lo aconsejaba en agosto para el pan en general: «Intenta consumirlo en 1-3 meses para que conserve mejor su textura y sabor».
Descongélalo a temperatura ambiente. Dale 5 minutos de horno a 150 °C y ponle entonces la mantequilla y el azúcar.
Con qué acompañar el pan de muerto
En México se moja en chocolate caliente.
También va muy bien con café. Prueba el café vietnamita o un pumpkin spice latte, que comparte temporada. Si prefieres el té, el hojicha latte.
¿Una cena mexicana antes del postre? Los tacos de pescado con salsa macha o unas fajitas de pollo.
Preguntas frecuentes
¿A qué sabe el pan de muerto? A bollo de mantequilla con naranja y azahar. Recuerda al roscón de Reyes, pero es más tierno.
¿Cuándo se come el pan de muerto? En torno al 1 y el 2 de noviembre. En México se vende ya desde septiembre.
¿Se puede hacer sin agua de azahar? Sí. Cámbiala por más ralladura de naranja y un poco de limón.
¿Puedo usar harina normal? Sí, pero la masa queda más blanda y menos elástica. La harina de fuerza da mejor miga.
¿Se puede amasar con robot? Sí. Con el gancho de amasar bastan unos 15 minutos en total.
¿Por qué no sube la masa? Por frío, por levadura vieja o por leche demasiado caliente. Busca un sitio templado y dale más tiempo.
¿Se pueden hacer panes grandes? Sí. Con esta masa salen 2 medianos. Reserva un tercio para los huesos y hornea de 20 a 25 minutos.
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