Muslos de pollo al horno crujientes y jugosos en casa
Por Equipo Recetas Para Cenar Actualizado el
- • Tiempo total: 55 minutos (10 de preparación y 45 de horno)
- • 4 raciones
- • Unas 290 kcal por ración
- • Cena de horno, económica y con poco lavado de cazos
Ingredientes
4 racionesPreparación
Los muslos de pollo al horno son una cena fácil, jugosa y muy económica. Se hacen en una sola bandeja con poco esfuerzo. La piel queda crujiente y dorada, y la carne tierna por dentro. Solo necesitas un buen adobo y el horno bien caliente.
Por qué estos muslos de pollo al horno salen tan jugosos
El muslo es la parte más sabrosa y tierna del pollo. Tiene algo más de grasa que la pechuga, así que aguanta el calor sin secarse. Por eso resulta ideal para hornear con calma.
El pollo es una carne magra y rica en proteínas de calidad. Así lo recoge la ficha del pollo de la Fundación Española de la Nutrición. Una ración aporta proteínas, hierro y muy poca grasa si retiras la piel.
El adobo de ajo, limón y pimentón hace casi todo el trabajo. Realza el sabor del pollo y mantiene la carne jugosa. Con pocos ingredientes consigues un plato redondo.
El truco para una piel crujiente y dorada
La clave está en secar bien los muslos antes de adobarlos. Pásales un papel de cocina por la piel. Una piel seca se dora mucho mejor en el horno.
El segundo truco es el calor fuerte al final. Sube el horno o enciende el gratinador los últimos 5 minutos. Así la piel queda crujiente y de un bonito color dorado.
Coloca los muslos con la piel hacia arriba y bien separados. Si los amontonas, sueltan agua y se cuecen en vez de dorarse. Dales espacio en la bandeja para que circule el aire.

Con qué acompañar los muslos de pollo al horno
Estos muslos piden una guarnición sencilla y de horno. Unas patatas en la misma bandeja recogen todo el jugo del pollo. También van bien con arroz blanco o una ensalada fresca.
Si buscas algo más ligero, sírvelos con verdura asada. Prueba esta coliflor al horno o este brócoli salteado con ajo. Ambas guarniciones se preparan casi sin esfuerzo.
¿Te gusta el pollo? En la web tienes más ideas. Echa un vistazo a esta pechuga de pollo a la plancha o a este pollo al ajillo para otra cena rápida.
Trucos rápidos para clavar la receta
Estos detalles marcan la diferencia entre un pollo seco y otro jugoso. Apunta cada uno antes de empezar.
- Saca el pollo de la nevera 10 minutos antes de cocinarlo.
- Seca bien la piel para que quede crujiente.
- Hornea a 200 °C con el horno ya caliente.
- Riega los muslos con su jugo a media cocción.
- Deja reposar la carne 5 minutos antes de servir.
Sirve los muslos recién hechos y bien calientes. Una pizca de perejil fresco por encima les da un toque final.
Variaciones de la receta
Cambia el pimentón dulce por uno picante para un punto con chispa. Añade unas aceitunas y medio limón en rodajas para un aire mediterráneo. Si te gusta el toque dulce, pincela los muslos con un poco de miel al final.
Para una versión más jugosa, hornea el pollo sobre un lecho de cebolla. La cebolla se confita despacio y suma mucho sabor. También puedes usar contramuslos o jamoncitos con el mismo adobo.
Conservación y consejos
Guarda los muslos de pollo en un recipiente hermético. Aguantan hasta 3 días en la nevera. Recaliéntalos en el horno para que la piel vuelva a quedar crujiente.
También puedes congelarlos una vez fríos. Duran hasta 2 meses en el congelador. Descongélalos en la nevera la noche anterior y caliéntalos con cuidado.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si el pollo está hecho? Pincha la parte más gruesa del muslo. El jugo tiene que salir claro, nunca rosado. Si dudas, dale 5 minutos más de horno.
¿Puedo hacerlos sin piel? Sí, pero quedarán algo menos jugosos. Pincela la carne con un poco más de aceite para compensar y vigila el tiempo de horno.
¿A qué temperatura horneo los muslos? Usa 200 °C con calor arriba y abajo. Para una piel más crujiente, sube a 220 °C los últimos minutos.
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